domingo, 24 de octubre de 2010

La demostración de que los grupos de rock siempre le cantan a lo mismo...

Bueno... después de una prolongada a ausencia vuelvo con un tema un tanto absurdo que me ronda la cabeza desde hace unos días.
En plena época de los derechos de autor y la propiedad intelectual, de pronto te das cuenta cómo miles de canciones repiten frases y expresiones, incluso en los títulos. Y no me estoy refiriendo a cosas como "te quiero" "qué haría yo sin ti" ni "menea, menea". Es más sobre esos grandes grupos del rock que a la hora de escribir una letra o poner un título, no pueden evitar sacar a relucir sus influencias. Así que aquí os dejo algunos casos de frases y expresiones que se repiten canción tras canción. Y llámalo guiño.

Whole lotta Love Vs Whole lotta Rosie




Great balls of fire Vs Big balls (everybody says I've got great balls of fire 1:14)




You shook me Vs You shook me all night long




Roll over bethoven (tell Tchaikosky the news) Vs Let there be rock (but Tchaikosky had the news 0:41)



miércoles, 24 de marzo de 2010

Voláre...



Hoy ha sido un día ajetreadillo. Pero mientras tecleo la cabeza me da vueltas y pienso en vuelos y planes de verano y vacaciones y escapadas.
Así que esta tarde pienso comprarme los vuelos de Holanda para el Trailwalker, y mirar con Amaya los de Europa del este para verano y.... ¿mirar algo también para otro continente?

Quién sabe, el cielo es límite.

(mañana os escribo con calma desde mi rama)

lunes, 22 de marzo de 2010



Buenos días,

Después de unas jornadas de trabajo inusitadamente duro vuelvo a vosotros desde este trocito de bytes para deciros que todo sigue bien.

Me he reconciliado con el cine alemán gracias a Soul Kitchen, peli que se estrenará en breves y que recomiendo encarecidamente a quien quiera pasar un buen rato, sin torturarse demasiado y salir del cine con energías e incluso algún proyecto de cambio de vida.

Planes aparte, mi vida sigue adelante sin mayores meandros. Se acerca semana santa, pero iré a Zaragoza con mamá, así que al resto os veré más adelante. Jaume prepara exámenes, Amaya ya es patrona de embarcación de recreo. Manuela sigue con la carrera de fotografía y Bethi sigue a la espera de que le llamen de la Diputació para cambiar de trabajo. Yo tengo el firme propósito de empezar a entrenar para el Trailwalker que nos vamos a Holanda con los del trabajo en Junio para recorrer 100 Km en 36 horas.... Pero ya os contaré en mayor detalle

jueves, 11 de marzo de 2010

Con poco que decir

Hoy es uno de esos días en los que el sueño se empeña en colgarse de tus pestañas. Tampoco ha ocurrido nada excepcional, ni he visto ninguna nueva película ni se ha cruzado por mi mente un triste pensamiento interesante.
Hoy es un día como tantos otros, de los que no quedarán en la memoria, y sobre los que si te preguntan sólo dirás "bieeeen" así, alargando la -e, casi como una oveja, casi sin pensar, aceptando el hecho de la ausencia de todo.
Pero ayer me acordé mucho de vosotros. De todos vosotros. Creo que es porque este fin de semana viene mamá, y tengo muchas ganas.
Sinceramente ayer pensaba que no sé cómo he llegado aquí. Me acordaba de Bilbo Bolsón, que un día cerró la puerta de Bolsón Cerrado (valga la redundancia) y se le acabó yendo la historia de las manos, robando anillos, hablando con elfos, luchando contra dragones y viajando en toneles. Pues en cierta manera yo me siento así. Como si un día, hace tiempo, me hubiese ido de Asturias con el cartel de vuelvo en 5 minutos y ya hubiesen pasado 5 años.
Así que normalmente vas tirando, sin pensarlo mucho, hasta que un día, cada cierto tiempo, te paras y te das cuenta de que tú habías salido de excursión y ahora tienes una terrible sensación de campos quemados.
En fin, son días, y mañana será otro y otro gallo nos cantará (posiblemente tres veces) pero de vez en cuando, cuando sube el nivel de humedad ambiente, sientes una punzadita ahí dentro, donde te clavó la llaga el Nazgul.
Nunca nos arrepentimos, y yo tampoco me arrepiento, pero de vez en cuando os echo mucho de menos, y me gustaría que lo supieseis.

martes, 9 de marzo de 2010

Demagogia del discurso y otros fenómenos naturales


Ayer nevó en Barcelona y para ser la costa levantina creedme que nevó bastante. Eso sí, lo de los coches con cadenas, el desalojo de universidades, puestos de trabajo y demás creo que era ligeramente exagerado. Ayer viendo como toda la oficina miraba embobada por las ventanas mientras caía la nieve y llamaba a sus familiares preguntándole que dónde estaban y que no se les ocurriese salir a la calle, me acordaba de los noruegos que se ponían a tomar el sol en ropa interior en cualquier lugar de la ciudad y nosotros nos reíamos. Que le vamos a hacer, nos creemos muy dignos hasta que nos sacan de nuestro contexto... en cuyo caso está perfectamente permitido comportarse como niños. La maravilla del proceso de legitimación social humano.

También pensaba en eso el otro día que fui a ver Avatar (sí, lo sé, yo tan gafapasta he caído en el cine de centro comercial, pero qué queréis, una es un bicho social). El caso es que la historia me sobraba mucho y por todas partes, pero no es de eso de lo quería hablaros. Lo que más gracia me hizo fue su espíritu anti-belicista pro-naturalista y blue-flower-power que le ha valido la admiración de tantas y tantas personas. Y me parece increíble que las mismas personas que justifican una guerra en Irak, o en Afganistán, o que van en coche todoterreno hasta a tirar la basura o que se agarran al bolso cuando se les sienta al lado un pakistaní, se sientan indignados por la exterminación de un árbol digital que pertenece a unos seres azules. Y así, una vez más tenemos a la figura del militar malo malote, mientras que pobre del que se atreva a criticar a nuestros muy gloriosos y valientes héroes nacionales que dan su vida por proporcionar leche en polvo a los más desfavorecidos. Y no nos entra ni pizca de remordimiento, ni cambia en lo más mínimo nuestro comportamiento.
¿Por qué? porque tenemos nuestro propio sistemas de legitimación a prueba de bombas. La violencia está mal, si bebes no conduzcas y usa preservativo. Pero luego nadie se lava los dientes después de cada comida y quien más quien menos cruza en rojo mientras les dice a sus hijos "Esto nunca lo hagas".
Pero vaya, que en realidad esta especie de bipolaridad colectiva no se limita sólo al público de a pie, y Avatar, la pobre, es casi más coherente que cualquiera de esas películas intelectualoides de cine de autor que a mí tanto me gustan. Porque, si no a santo de qué vamos todos a ver películas sobre la guerra de Irak y les damos Oscars, o Michael Moore sigue siendo más famoso que el tato, o mismamente disfrutamos como bellacos con Tarantino (y quien dice Tarantino dice Lars Von Trier, que es violento hasta que se te mete dentro).
Porque nos encanta. Somos como los personajes de Alicia en el País de las Maravillas, o bien como la Morsa o bien como el Carpintero, pero incapaces de determinar cuál de las dos actitudes nos parece peor. Y es que de vez en cuando la moral se nos escapa donde ni el remordimiento ni el sentimiento de culpa pueden alcanzarnos. Y menos mal.

--¡Qué amables habéis sido en venir!
iY qué ricas que sois todas!
Poco decía el carpintero, salvo
--¡Córtame otra rebanada de pan!,
Y ojalá no estuvieses tan sordo
que, ¡ya lo he tenido gue decir dos veces!

--¡Qué pena me da --exclamó la morsa--
haberles jugado esta faena!
¡Las hemos traído tan lejos
y trotaron tanto las pobres!
Mas el carpintero no decía nada, salvo
--¡Demasiada manteca has untado!

--¡Lloro por vosotras!- gemía la morsa.
--¡Cuánta pena me dais!-- seguía lamentando
y entre lágrimas y sollozos escogía
las de tamaño más apetecible;
restañaba con generoso pañuelo
esa riada de sentidos lagrimones.

--¡Oh, ostras!-- dijo al fin el carpintero.
--¡Qué buen paseo os hemos dado!,
¿os parece ahora que volvamos a casita?--
Pero nadie le respondía...
y esto sí que no tenía nada de extraño,
pues se las habían zampado todas.

jueves, 4 de marzo de 2010

Cine, petulancias y otras degeneraciones


En fin. Yo sé que vosotros lo sabéis y sé que vosotros sabéis que yo sé que lo sabéis. Pero así y todo permitidme que os lo escriba en 1º persona:

HE SIDO ADMITIDA COMO ALUMNA EN EL CURSO SUPERIOR DE TEORÍA Y CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA








Esta es la web de la que será mi escuela desde abril hasta julio: el increíblemente caro Observatorio de Cine de Buenos Aires en Barcelona. Al lao de mi casa, eso sí, para ahorrar en trasporte.
Leyendo el programa se me sale una sonrisilla de orgullo mal contenido por la comisura de los labios porque me he leído un libro de Deleuze, porque conozco el cine de Griffith, porque en Noruega hice una asignatura de Tercer Cine... Y recuerdo haberlo disfrutado todo, así que espero que este nuevo curso aumente mi nivel de pedantería gafa-pastil hasta nuevos límites antes insospechados.

Y como todo es una cuestión de actitud pienso daros una pequeña muestra de mi pedantería "brindandoos" (más bien imponiéndoos, a mí más puro estilo "vas a flipar, nen") mis comentarios sobre las dos últimas películas que he ido a ver: Shutter Island y La cinta Blanca.

El público grita en la gradería, envases de palomitas de hectolitros, y la emoción que dan las ganas de sangre.
Shutter Island sale a la pista cubierto por una gran gabardina cincuentera. El público claramente le adora y gritan aún más fuerte al verle aparecer. Es normal, un director como Scorsesse no deja de ser un peso pesado. Se coloca en medio de la pista, muy seguro de sí mismo y levanta los brazos. Parece que va a sacar sus mejores armas. El show promete.
Por la puerta aparece La cinta Blanca, es más jóven, y gran parte del público no había oído hablar de él hasta hace unos meses. Pero ahora está pegando fuerte. Ha ganado todos los títulos que podía ganar, ha ido subiendo de categoría y ahora, por primera vez tiene un gran combate. Es valiente y orgulloso, aunque sólo una pequeña parte del público parece apoyarle.
Cada una en su esquina, potentes a su manera. Se apagan las luces y suena la campana. El combate ha comenzado.
Empiezan lento, como un baile, dándose vueltas, mirándose a los ojos, amagando puñetazos, midiéndose el uno al otro, alargando con placer la calma que precede a la tormenta.
Y de pronto, ahí está. El primer derechazo por parte de Shutter Island. La Cinta Blanca lo encaja con clase, intenta devolverlo, pero Shutter Island es rápido y tiene experiencia. Se zafa. La Cinta Blanca vuelve a la carga y esta vez acierta. Shutter se sorprende, pero reacciona rápido.
El combate empieza a crecer en intensidad. Shutter con estilo elegante y conseguido. Pelea como los clásicos, con esa especie de altivez tan atractiva. Cinta por su parte posee cierta capacidad innata que le permite estar a la altura. También se reconocen a grandes maestros clásicos detrás de cada movimiento, pero además transmite la inquietante sensación de que tiene mucho más de lo que muestra, quizás mucho más de lo que él mismo sabe.
El público a duras penas puede mantenerse sentado. Dos contrincantes tan igualados, la tensión no hace más que crecer y se respira en el aire que el combate hace rato que se ha salido de lo convencional. Es tanta la calidad y la química entre los rivales que puede pasar cualquier cosa, y el público teme y espera ese momento a partes iguales.

Y de pronto, cuando Shutter Island parecía invencible y Cinta Blanca estaba más agresivo que nunca.... Se separan súbitamente.
Tras una milésima de segundo en que los rivales se miran, asustados, y el público contiene la respiración, Shutter Island cae al suelo de rodillas y empieza a implorar perdón por haber sido tan malo y a preguntarle a su contrincante que si se encuentra mal, que no quería hacerle daño, que si necesita que le acompañe al médico...
La Cinta Blanca, por su parte, mira a derecha e izquierda, ve al público en las gradas fijos en él, y, presa de un pánico infantil camuflado en chulería, sale corriendo del cuadrilátero diciendo por lo bajo "ahí os quedáis, si no os ha gustado, no haber venido"

Así que el público se va a sus casas inquieto en el peor sentido de la palabra y, en la boca, además de sabor a palomitas, les ha quedado el amargo regusto de que les han tomado el pelo.

Y quien quiera entender, que entienda

martes, 2 de marzo de 2010

Tachán! Puesta a punto y disculpas varias

Y aquí sigo.
Parecía mentira, pero no me había olvidado de vosotros. Lo que pasa es que estoy viviendo una revolución tecnológica.
Con eso me refiero a que la tecnología se me está amotinando y ha decidido darse de baja. Así que en pleno siglo dieciveintiuno me encuentro sin móvil y con un ordenador que se apaga solo cada 10 minutos. Y claro, sin móvil implica sin reloj, y sin despertador, y sin ordenador implica sin casi nada que hacer. Porque aquí la nena apaga un ordenador para encender otro, o al menos eso hacía hasta que ellos mismos decidieron apagarse por propia voluntad. Y no me encieeendaaaas que me caliento, me dicen.
El caso, que he descubierto que vivo un tanto más feliz. Ya me paso 8 horacas delante de una pantalla y ahora nunca me aqueja la duda ¿ese móvil que suena es el mío? ¿lo he puesto en silencio? mira que como me suene ahora...Así que he decidido que si la tecnología se pone chula le voy a dejar que se le pase. Y mientras a ver si me dedico en más profundidad a los hermanos Karamazov, que los tengo ahí ligeramente abandonados entre sus tumultuosas dudas y pasiones rusas.
Lo más malo, o lo más peor que es lo mismo, es que tiene es que me siento medio-culpable posteando desde la oficina. No porque el trabajo me abrume, ni mucho menos, sino porque el nivel de profundización comunicativa que alcanzo es menor. Serán tantos inputs, la sensación de obligación de "fingir" trabajar duramente, o queseyó pero el caso es que aquí no tengo ni una rayita de cobertura con las musas y le tengo un miedo terrible a no decir cosas interesantísimas cada vez que escribo. Así y todo, estoy trabajando en ello y procuraré escribir post aunque sea para decir "nada nuevo bajo el sol"
Pero eso no será hoy, que sí tengo noticias (que ya os habrán llegado, pero fingid, bellacos). Os lo comento en otra entrada.


P.D: Iba a cambiar el "vanal" del anterior post, muy avergonzada, porque una tiene su orgullo de pseudo-intelectual y le da vergüenza cometer faltas de ortografía... pero no sé. Le he pillado un poquito de cariño, y me recuerda a vacuo, y a vanidad... y creo que se queda. Si os duele mucho la vista me avisáis y lo cambio. Disculpad a vuestra juana ramona jimenez particular