jueves, 7 de enero de 2010

El discreto encanto de lo vanal

Llevo dos días buscando información para un trabajo de la universidad sobre el minimalismo.
El arte, ese mundo de sinverguenzas, como decía el Gran Gañán.

Ya ni expresar quieren. Ellos no quieren decir nada, tan sólo presentan. Te plantan un cubo de plexiglás; porque sí, porque les da por ahí. El artista ya no es lo importante, la obra ni siquiera es suya, muchas veces ni la construye. "Lo que ves, es lo que ves" que decía Frank Stella. Ellos te plantan un objeto real, y si tu quieres ver ahí metáforas es todíto tu problema.

Y el caso es que tiene su encanto. Mirar una "obra de arte" con todo el mito que ello conlleva diciendo tan sólo: es lo que hay, te produce una especie de alivio extraño. Es como ascender lo cotidiano y vulgar al lugar más alto del podio. No tienes que interpretar, buscarle 5 pies al gato y finjir que te gusta la textura del traje del emperador. Simplemente tienes que percibir por tus sentidos, abrir los ojos y mirar...Te abandonas a la comodidad, te pones las zapatillas de andar por casa y te quitas los corsés mentales. Ya no tienes que ser alguien que no eres, y ahí estás tú (ni tú hija, ni tú madre, ni tú trabajadora, ni tú consumidora...) TÚ, lo que vienes siendo tú, sin darle más vueltas, frente a un cubo de plexiglás.

Y entonces he pensando que esa es la misma sensación que te produce una familia, o una pareja, la misma sensación que te produce leer el relato de una tarde cualquiera de tu tío (imaginártelo con sus tirantes colocando amorosamente el té en sus estan-tés). Esa comodidad de ser uno mismo rodeado de personas, también sin corazas.

El sentirse seguro en esa desprotección, creo que eso, es la felicidad.





Untitled by Donald Judd

lunes, 4 de enero de 2010

Back to the office...

¡Buenos días familia!

Aquí estoy de nuevo, sentada en la oficina después de un viaje largo y negro cual boca de lobo.

Ayer: dormir, dormir y más dormir. Y hoy, madrugar un tanto para descubrir que nadie más en la oficina ha decidido hacerlo. Esto de llegar y tener que encender las luces va en contra de mi naturaleza de vaga tardona que llega tarde a todos los sitios. Quina pachorra se gastan, deu meu.

Y enciendo el ordenador y me encuentro con millones de e-mails de miles de cosas que tengo que hacer, ya que toooodo el funcionamiento de mi equipo depende de mí, pobre becaria recién ascendida, sola ante el peligro... Pero como buena descendiente de Carmela Yodos (o Llodos), Oliva Sanchez y otras tantas valientes heroínas familiares, me enfrento sin temor a la pila de "porfavores" "urgentes" y "últimas horas".

El caso es que son las 12 y ya no tengo nada más vital que hacer que respirar y dejar al parasimpático cumplir sus funciones. (Maldita efectividad al nuestra, cuanto tiempo libre nos deja) Así que me estoy dedicando al blog, incluso cambiándole los colores... cosas que tiene el aburrimiento. En breves me pondré a hacer cosas de la uni, porque visto lo visto, en esta oficina desierta poco más hay que hacer (pero sólo cuando ya no haya más remedio, que a una menda le gusta mucho lo de no hacer nada útil y lo útil hacerlo rápido)

Por el momento os dejo con unos vídeos de un spot que estamos haciendo para clase (si teneis sugerencias para músicas no os contengais!)... Y en próximas entradas os haré haciendo pequeños monográficos de la gente que me rodea, pá que os hagais una idea de lo que tengo que aguantar ;)

http://www.youtube.com/watch?v=eAszzYrcgQ4

http://www.youtube.com/watch?v=rNo5FpBeUKY&feature=related

viernes, 1 de enero de 2010

Queda inaugurado este blog...


¡Buenos días familia!

Bienvenidos a ésta, la primera entrada del segundo blog de Sofía (hija de Torien, nieta de Dorien).
El 2009, quitando la crisis y las marejadas varias, dejó en la playa un trabajo en Barcelona y un novio muy gallardo en la misma provincia... Eso sólo podía decir dos cosas: que la gente cada vez tira cosas más raras al mar y que me voy a quedar un tiempecillo más por aquellos lares.
Teniendo en cuenta que mi naturaleza volátil me aleja de la posibilidad de mantener un contacto constante utilizando la telecomunicación como canal (que no llamo nunca, vamos) he pensado que podría recurrir a otro blog para ir contandoos las vanalidades de mi nueva vida.
Ya no será un diario de viaje, no podré explicaros las excentricidades de ningún pueblo lejano -quitando algún detallito sobre los catalanes- ni describiros paisajes exóticos. Será más bien el diario de un marinero en tierra, lo importante no será lo que os cuente sino el hecho de seguir escribiendo, el hecho de que durante los cinco minutos que tardeis en leer una nueva entrada os trasladeis a mi vida, por aburrida que pueda llegar a ser, y podais sentir como yo siento y ver lo que yo veo. Porque...¿Qué es la comunicación, sino eso?

Os quiero, familia, y os quiero en todas mis vidas: antiguas, nuevas y futuras.